Cada día es único e irrepetible. Cada instante se irá, sin que podamos recuperarlo. Lo doloroso es que a veces nos enfrascamos en enormes dificultades con el cónyuge, los hijos y las personas que nos rodean. Desperdiciamos cada instante. Hoy es el día para hacer un alto en el camino, evaluarnos, arrepentirnos de los equívocos y emprender una nueva vida, con ayuda de Dios.