A los cristianos, se nos llama a, andar conforme a la vocación a la que hemos sido convocados y esto viene desde la unidad de la Trinidad, que nos ha hecho un solo cuerpo con Cristo y en Cristo, de donde el Padre nos alberga como hijos a todos y el Espíritu Santo nos fortalece para vivir esta vocación que, debe llevarse con mansedumbre y humildad, longanimidad, soportándonos los unos a los otros, siendo solícitos, con el vínculo de La Paz.