Se cumple este año el centenario de la trágica muerte de Eduardo Dato. Había nacido en 1856 y le faltaban cinco meses para cumplir los sesenta y cinco años. El conferenciante se propone abordar la figura de Eduardo Dato desde tres vertientes: el Dato abogado y jurisconsulto; el Dato que promovió la política social y sentó algunas de las bases del futuro Estado del bienestar; y el Dato líder del partido liberal conservador, que frente al resto de los políticos monárquico-constitucionales de su época permaneció fiel a las recetas de Cánovas para mantener en pie la Monarquía constitucional.
Del primer Dato se destacarán sus raíces familiares, sus éxitos profesionales en el foro, y cómo, en torno a los treinta y seis años había alcanzado una posición económica y un prestigio como abogado que le hubieran permitido integrarse de forma destacada en la elite económica española.
Sin embargo, para esa edad, hacia 1892, se hicieron patentes su vocación académica y, sobre todo, su pasión política. La primera, que le acompañó desde su juventud, se plasmó en su destacada capacidad para relacionar los principios del derecho con su práctica en los campos civil y mercantil a los que se dedicó. Pero luego, igualmente en el terreno de la política social. En ese campo llevó a cabo una crítica incisiva del obrerismo revolucionario y una defensa coherente del reformismo social.
En el terreno político, desde que encabezó su primer gobierno en 1913 frente a Maura y hasta su muerte, Dato defendió con determinación la regla de Cánovas: la Monarquía constitucional no podía sobrevivir sin dos grandes partidos que se alternaran en el poder con lealtad constitucional. Su brutal asesinato, consecuencia de la convulsa situación social y política en Barcelona, impidió saber el término de su estrategia política.