El día en que el rey Jorge VI ascendió al trono en 1936 marcó la culminación de una crisis que había amenazado con destruir la corona británica y el Imperio, después de que su hermano Edward renunciara voluntariamente a su título para casarse con la mujer que amaba, Wallis Simpson. George tuvo que restablecer la credibilidad de la monarquía, que habría encontrado imposible sin el apoyo de su esposa, Elizabeth.