No queda duda que la vida sigue, tal es así a pesar de los "tragos amargos"...lo principal: la unión de la familia, el darnos ánimo entre nosotros, refugiarnos en Dios, en la esperanza, en la fe.
Una persona que actúa con humildad no tiene complejo de superioridad, ni tiene la necesidad de recordar constantemente a los demás sus éxitos y logros.
La familia del estudiante habrá de convertirse en una matriz de sostén y contención para poder entender y apoyar a tiempo los problemas de sus hijos en la escuela.
No debemos olvidar que nuestros padres nos dieron la oportunidad de formarnos y educarnos, pues al final de la vida de ellos, nosotros tenemos la obligación de cuidarlos.