Durante casi una década, la guerra fue parte del paisaje. Aparecía en las noticias, en los discursos oficiales, en las películas, en los videojuegos y en la vida cotidiana de millones de personas que aprendieron a pronunciar el nombre de Irak como sinónimo de conflicto. La Guerra de Irak, iniciada en 2003, se convirtió en uno de esos eventos que parecen no terminar nunca, una presencia constante que moldeó la política, el miedo y la forma en que el mundo miraba a Estados Unidos.