El Señor, ante la pregunta que pretendía engañarlo, ofrece a los creyentes una guía para conducirse en la vida: den siempre a Dios lo que es de Dios. Nuestra vida, lo que somos, solo podemos darlo enteramente a Él, y desde Él nacerá el compromiso social. Intentémoslo, aprendamos de Él, que se da por entero en la Eucaristía.
Diles que ellos son la dulce esperanza de la Patria, y que no hay Patria sin virtud, ni virtud con impiedad. P. Félix Varela