Un estudio realizado por investigadores e investigadoras de la UPV/EHU con más de 1.500 niños y niñas no ha mostrado evidencias claras de la relación entre vivir en entornos más verdes o azules y un mayor rendimiento de la memoria de trabajo. El estudio pone de manifiesto la necesidad de seguir investigando, y ahora trabajan para replicar este mismo estudio en diferentes lugares europeos en el marco del proyecto LifeCycle (Horizon 2020).
Siempre se ha asociado una mejor salud a aquellas personas que viven en entornos verdes o azules, donde predominan parques, jardines, estanques, riberas, etc., y por tanto se esperan menores niveles de contaminación. De hecho, la disponibilidad de espacios verdes y azules en la zona de residencia se ha relacionado con diversos resultados en salud durante la infancia, incluido el neurodesarrollo. Algunos estudios han mostrado que los niños y niñas que viven en zonas más verdes y/o azules obtienen mejores puntuaciones en tareas cognitivas, aunque otros estudios no han podido confirmarlo.
El investigador Mikel Subiza, del Departamento de Psicología Clínica y de la Salud y Metodología de Investigación de la Universidad del País Vasco, ha querido abordar esa investigación estudiando el impacto de estos espacios en su salud y desarrollo cognitivo. Para ello ha utilizado datos provenientes del estudio INfancia y Medio Ambiente, INMA, que “recoge datos de una cohorte de mujeres embarazadas que fue reclutada en la primera década de los años 2000 y a la que se le realiza un seguimiento a lo largo de los años para ver cómo evoluciona su salud y la de sus hijas e hijos en diversos ámbitos”, comenta. En dicho contexto, el estudio ha contado con datos de 1.500 niños y niñas de entre seis y doce años de diferentes lugares del estado.
En el estudio se han analizado “los efectos de los espacios verdes y azules del entorno residencial en el desarrollo cognitivo infantil (es decir, en sus capacidades de atención, de memoria, de inteligencia, etc.), para ver si niños y niñas que viven en entornos más verdes obtienen mejores puntuaciones. Concretamente hemos estudiado la memoria de trabajo infantil: una función ejecutiva que surge de la interacción entre la memoria y la atención y nos permite mantener y manipular información durante cortos periodos de tiempo”, explica Subiza.
La disponibilidad de grandes espacios naturales no predijo el rendimiento de la memoria de trabajo.