El centro y la raíz de nuestra vida es el conocimiento amoroso , íntimo, de comunión y amistad de Jesucristo. “Un rostro para contemplar” dice San Juan Pablo II. Conocerle tal cual es, es nuestro gozo, “Contempladlo y quedaréis radiantes”
El centro y la raíz de nuestra vida es el conocimiento amoroso , íntimo, de comunión y amistad de Jesucristo. “Un rostro para contemplar” dice San Juan Pablo II. Conocerle tal cual es, es nuestro gozo, “Contempladlo y quedaréis radiantes”