Todos en la Iglesia, somos llamados a la santidad... "Porque ésta es la voluntad de Dios, vuestra santificación" (LG. Cap.V, nº 39)
"El solo Santo", amó a la Iglesia como a su esposa, entregándose a sí mismo por ella para santificarla , la unió a sí mismo como su propio cuerpo y la enriqueció con el don del Espíritu Santo