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La razón por la cual la humanidad no quiere acercarse a Dios mientras busca otras formas alternativas de espiritualidad es porque hemos mostrado durante siglos la cara incorrecta de Dios.
Nuestros pastores: José Víctor y Jessica Dugand llevan más de 20 años sirviendo a Dios y aman la ciudad de Miami. Su pasión es levantar una nueva generación que conoce y ama apasionadamente a Jesús y equipar para que pueda transformar el mundo con el amor y la verdad de Dios. Pastores fundadores de Ekklesia Family y apóstoles de Ekklesia en New York, Katy, Honduras y Cancún.
La gracia y la misericordia de Dios precisamente tienen que ver con que Dios no nos trata con base en lo que merecemos, sino con base en su amor hacia nosotros. Sin embargo, la iglesia está llena de personas, que aunque son hijos, no disfrutan la vida abundante de los hijos porque aún tienen una mentalidad de esclavo. El Hijo-Esclavo piensa que el amor y la bendición de Dios son una remuneración por su servicio y obediencia.
A lo largo de nuestra vida establecemos un concepto distorsionado de la PATERNIDAD que no nos permite acercarnos a Dios Padre con confianza ni disfrutar la vida maravillosa que él tiene para nosotros. ¿Qué nos impide acercarnos al Padre? La imagen distorsionada de la paternidad que dejó en nuestro corazón aquella persona que en vez de ser ese superhéroe que protege, que provee, que cuida, que da cariño, fue un humano imperfecto, que a lo mejor abandonó a su familia, o quizás era violento, irresponsable o nunca nos dijo que nos amaba o nos dio un abrazo. Como veas a tu padre terrenal, así verás a tu Padre celestial.
¿Cómo queremos ser recordados? ¿Qué legado estamos dejando? ¿En qué condición esta ese regalo que hemos recibido de parte de Dios como herencia y qué tan preparados estamos para agregar valor a La sociedad?
“Maldito el hombre que confía en el hombre”. Es la frase que resume la postura de muchas personas que han sido golpeadas o decepcionadas al punto de perder la capacidad de creer o confiar en los demás. Sin embargo no fuimos creados para vivir aislados, porque el éxito y felicidad dependen en gran manera de la relación que tengamos con las personas a nuestro alrededor.
La generosidad es nuestra naturaleza. A pesar de todos los prejuicios que podamos tener con respecto al dar y de nuestros temores ocasionados a raíz de malas experiencias con la administración de los recursos en las organizaciones, no podemos olvidar que Dios en esencia es generoso y que el poder transformador de la iglesia se fundamenta en este principio.
Aunque es normal que en la vida se presenten temporadas de escasez, no fuimos diseñados para vivir de esta manera. Dios nos diseñó para ser productivos y vivir en abundancia. La productividad expresa la naturaleza de Dios y nos permite colaborar con su propósito.
Proverbios 14:1: La mujer sabia edifica su hogar, pero la necia con sus propias manos lo destruye. La mujer sabia a la que se refiere La Biblia, es aquella que reúne estas 5 cualidades: 1. Sensible a la voz de Dios 2. Ama incondicionalmente a su familia 3. Bendice a su familia 4. Impulsa a su familia 5. Ayuda idónea Una mujer sabia pone su fe y su confianza está puesta en Dios y edifica con sus manos. Es normal que ante situaciones adversas nuestra mejor respuesta sea desarrollar un instinto de auto-preservación y de querer tener todo bajo control. Sin embargo, soltar el control en manos de Dios es lo que te permite llevar a tu familia al destino correcto.
Productividad = Mentalidad + Trabajo + Buena Administración La mayoría de la gente sabe trabajar, pero pocos saben administrar, especialmente cuando se refiere a administrar desde la perspectiva de Dios. La buena administración es tan importante para Dios que él le llama FIDELIDAD. (Buen administrador - fiel; mal administrador - infiel) Para Dios, la administración de los recursos es una expresión de las prioridades del corazón.
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