Este disco representa la consolidación de la banda platense dentro de la escena electrónica con tintes rockeros que responden a su crecimiento a lo largo de los años. Lucio Consolo y Marco Viera, integrantes de la banda, cuentan que “el cambio de estética a lo largo de sus producciones tiene que ver con la edad que teníamos cuando empezamos con la banda, éramos muy jóvenes y la música con la que teníamos un vínculo era el rock”. “Desde la casa de cada uno con Sui Generis, Serú Girán, Luis Alberto, Manal; pasando por la adolescencia con The Strokes y Arctic Monkeys; hasta música más independiente como El Mató y otras bandas de la escena under que nos tocaba transitar. Luego crecimos, y en ese crecer una mente curiosa se vincula con todas las escenas a las que tiene acceso. Fuimos a ver sinfonías al Teatro Colón, folclore a las peñas más escondidas y también nos encontramos con las fiestas electrónicas. Algo de todo eso se permeó y quedó en nosotros. Esa cosa ritualística e hipnótica.”