A menudo pensamos que el éxito de una pareja depende de la compatibilidad, de los gustos compartidos o de la suerte. Pero hay un ingrediente silencioso que sostiene todo lo demás: la inteligencia emocional.
Amar no es solo un sentimiento; es una habilidad que se entrena. Y en la convivencia, esa habilidad se resume en cuatro claves fundamentales.