El arte no necesita pasaporte.
Cuando una obra es auténtica, cruza fronteras, idiomas y culturas.
México lo demuestra con artistas que llevan su identidad al mundo.
Sus obras no solo se exhiben: se sienten.
Hablan de raíces, movimiento y humanidad compartida.
Cuando el arte cruza fronteras, México no solo se ve…
México se entiende.
“El arte que nace con identidad no conoce límites: se convierte en un puente que une al mundo.”