He tardado en coincidir contigo. No he estado en confinamiento solitario como Charlie Bronson, aunque no es sobre mi sobre quien quieres escuchar hablar. Es mejor que te cuente cosas de Charlie, de Ulrike y de tantas mujeres y hombres que en estos días tan entrañables se encuentran entre cuatro paredes.
También te leeré una carta que es el silencioso aullido de pena de quien ve como le roban la vida a su hermana en nombre de la moral y la decencia.