Una horda de fanáticos asaltan los cielos, convencidos de encontrar vampiros y consumidores de adrenocromo.
Quizás los reyes Magos no les trajeron los regalos que esperaban. Quizás la decepción les impulsó a una locura colectiva.
En el Atascadero no hay espacio para la decepción. Sin esperanza no hay miedo. Y sin miedo se pueden romper todos los límites, los humanos y los divinos.
La Decepción.
Desengaño, desilusión, amargura.
Una lluvia helada en la espalda desnuda, el tobillo atrapado en el cepo, rasgando, mordiendo la carne.