"El budismo nace en la India en el siglo VI a.C, una época de importantes cambios económicos y sociales y de intensa renovación religiosa. Las inquietudes racionales y especulativas, la desazón ante la antigua verdad revelada en los textos sagrados y las preocupaciones pragmáticas se tradujeron en un movimiento —los sramana— de «disidencia» religiosa y filosófica. El budismo rechazaba además los sacrificios y la lógica sacra que implicaban; negaba la existencia de un dios personal o de un principio absoluto y rechazaba la tradición sagrada de la revelación contenida en los Veda. La orden monástica que se había constituido en torno a Buda, que prescindía de las divisiones de casta, ponía en tela de juicio la relación entre el especialista de lo sagrado y el laico, y proponía una concepción diferente de la experiencia religiosa. La decisión de predicar utilizando el lenguaje cotidiano de los oyentes contribuía también a poner en peligro todo el sistema del poder religioso tradicional. La que en principio era una corriente minoritaria y heterodoxa supo interpretar el nuevo discurso cultural tan profundamente que en unos pocos siglos se convirtió en la tradición espiritual dominante en la India.
A lo largo de los 2.500 años durante los que el budismo se ha extendido por todas las culturas de Asia e incluso de Occidente, los rasgos de la antigua doctrina lógicamente se han ido modificando. Largo ha sido el camino que ha conducido desde la solitaria búsqueda de perfección del arhat al impulso universalista del bodhisattva, iluminado por los ideales de la sabiduría y de la compasión, hasta las inquietantes verdades iniciáticas del esoterismo tántrico y la sofisticada e irónica sabiduría de las paradojas zen. Pero las nuevas formas —caracterizadas por tendencias soteriológicas y devocionales— y las diversas prácticas de culto, influidas por otras religiones, nunca han menoscabado, en ninguna de las escuelas, la importancia de la figura paradigmática del fundador y aquella primitiva visión de salvación —la conciencia del sufrimiento de existir, el distanciamiento de las ilusiones y la iluminación— que él había enseñado" (Filoramo, Massenzio, Raveri y Scarpi, "Historia de las Religiones").
Música: "Inside the Kremlin", de Ravi Shankar.