SERIE: SÁBADOS DE CAMBIO ↪️
Título: Te paso con Elías.
Hace poco llamó un amigo. Me compartió una situación cargada de angustia. Se sentía superado y me relató una serie de situaciones catastróficas, ocurridas en medio de lo que se podría describir prácticamente como una fiesta.
Inesperado. Incontrolable. Cargado de incertidumbre y frustración.
Decidí pedir palabras prestadas a un personaje con mucha experiencia. Él fue arrastrado por uno de los mayores tsunamis de su época. Algo que ocurrió como a quien descansaba despreocupadamente en una playa tranquila bebiendo un cóctel de éxito y satisfacción.
Pero ignoraba que el epicentro de un terremoto estaba cerca. La ola gigante lo arrasó todo en un minuto causando daños enormes, aparentemente irreparables.
Si él pudo sobrevivir a una situación así, seguro estaba calificado para aconsejar a mi amigo.
De inmediato le respondí, “te paso con Elías”.
Cuando se enteró los detalles de la catástrofe le dijo lo siguiente: Mira muchacho, puedo entenderte, créeme. No te imaginás el lío que se armó, poco después de que todos gritaran mi nombre en el monte Carmelo, "Jehová es Dios, Jehová es Dios". 1Reyes 18.
Un éxito rotundo. Fuego del cielo que dejó clarísimo quien era el verdadero Dios.
De repente se me vino encima la noche, el miedo entró a raudales a mi alma débil, herida y cansada. Me amenazaron de muerte. Y a la puerta de la cueva donde ya no deseaba vivir, lo vi. Viento, fuego, un terremoto. Pero claro, Dios, no estaba en todo eso... ¿o sí? Parecía que no estaba, como en aquella ocasión siglos más tarde, cuando el Señor se quedó dormido en la barca, claro, como Él estaba en control el final ya lo conocía.
Que alivio cuando sopló esa brisa suave, calmada…
Resulta que como no podía soportar la presión, el Señor me dio un paréntesis, cambió mi foco y saqué los ojos de las amenazas de muerte de Jezabel…
Me llevó a ponerlos en lo que en ese momento no sabía, pero estaban preparados para defenderme, aquellos que matarían a mis enemigos, y los que quedarían en mi lugar. El Señor estaba moviendo hilos impensables.1 Reyes 19:15 al 18.
Al final, estarían Eliseo y 7 mil más que continuarían mi obra. Porque yo, yo me olvidé que el reino no era mío. Mateo 6:13 “Porque tuyo es el reino y el poder y la gloria para siempre jamás.”
Me olvidé de eso por un rato.
No, unos meses...creía que estaba solo...y el Señor me recordó que no. Como dijo David en la cueva, Salmos 142:4 y 5 “Busco a alguien que venga a ayudarme, ¡pero a nadie se le ocurre hacerlo! Nadie me ayudará; a nadie le importa un bledo lo que me pasa.5 Entonces oro a ti, oh Señor, y digo: «Tú eres mi lugar de refugio. En verdad, eres todo lo que quiero en la vida.” (NTV)
Al final, solo me usó en acabar con los falsos profetas, pero de todo, absolutamente todo, completamente todo, se encargó El.
Me dejé llevar por mis emociones viste. Me llevó al carropuerto más cercano y me senté en la ventanilla de Aerolíneas de Fuego. Con el cinturón de su seguridad puesto descubrí que el Mediterráneo, es un charquito, y que de Jerusalén a Tel Aviv solo quedan dos centímetros. Vi salir el sol por encima de las nubes.
Dejá, que de lo que no se encargue alguno de los que el Señor ya designó, se va a encargar el otro, y mientras vos estés tan afectado, como ahora, te va a enviar a su Angel. El mismo va a poner los ingredientes de la comida que necesitas. Vos no querés levantarte, pero él te va a insistir que confíes. No te está reclamando nada, no te reprocha nada, y de la mejor forma posible, va a mostrarte que no estás solo.
Natural, percepción equivocada, foco errado, la mirada puesta donde no debía. Muchacho, seguí el consejo de Dios, no te mires al espejo de nuevo sin haber mirado antes a Jesús, el autor y consumador de nuestra fe.
Raúl Kuropatwa (Paysandú - Uruguay)
🎶🎵 Océanos (Hillsong UNITED interpretada por Taya Smith)