Las tragedias, contratiempos y malas noticias no son maldiciones necesariamente. Dios es soberano y permite situaciones para nuestro bien y para la salvación de muchos. Es para que en nosotros se demuestre lo que Dios puede hacer.
Las tragedias, contratiempos y malas noticias no son maldiciones necesariamente. Dios es soberano y permite situaciones para nuestro bien y para la salvación de muchos. Es para que en nosotros se demuestre lo que Dios puede hacer.