¿SABÍAS QUE “CONOCER A DIOS” NO SE TRATA DE SABER BIBLIA?…
Durante años nos enseñaron que nuestro nivel espiritual se mide por cuántos versículos sabemos de memoria, cuántos libros de teología hemos leído o qué tan bien podemos defender nuestra doctrina en un debate.
Nos vendieron un concepto completamente griego (Gnosis): la idea de que el conocimiento es simplemente la acumulación intelectual de datos e información. Si tienes la información correcta en tu cabeza, entonces "conoces".
Pero cuando volvemos al texto original y a la mentalidad de las Escrituras, descubrimos que a Dios no le impresiona tu intelecto, y que puedes saberte la Biblia de principio a fin... y ser un completo desconocido para Él.
La palabra hebrea clave que hace pedazos nuestro orgullo intelectual es:
יָדַע (Yadá)
Si buscas el significado profundo de esta palabra en la cultura bíblica, te darás cuenta de que no tiene nada que ver con sentarse en un escritorio a estudiar un libro.
Significa literalmente: Experimentar de primera mano, tener intimidad profunda, entrelazar la vida con otro.
EL MISTERIO DEL GÉNESIS
Para entender qué es realmente el conocimiento para un hebreo, solo tienes que ir a Génesis 4:1. Nuestras Biblias traducen:
"Conoció Adán a su mujer Eva, la cual concibió y dio a luz..."
¿Adivina qué palabra se usa ahí para "conoció"? ¡Exactamente! Yadá.
Adán no se sentó a leer una enciclopedia sobre la anatomía de Eva. No memorizó datos sobre ella. Adán tuvo intimidad con ella. Hubo una unión tan profunda, vulnerable y real, que como resultado se generó vida.
En la mentalidad del Reino, si no hay experiencia íntima y si no se genera vida, entonces no hay conocimiento.
EL ENGAÑO DE LA MENTE OCCIDENTAL
En Occidente, tú puedes saber todo acerca del presidente de tu país: dónde nació, cuántos hijos tiene, cuál es su comida favorita. Puedes tener toda la información correcta. Pero si vas a su casa y golpeas la puerta, sus guardias no te dejarán entrar, porque tú no lo "conoces" a él, solo tienes datos sobre él.
Esa es la tragedia de la religión moderna.
Tenemos congregaciones llenas de personas que lo saben todo acerca de Dios. Conocen los mapas, las fechas, las raíces griegas y los eventos escatológicos.
Tienen la cabeza llena de teología, pero su corazón está vacío de intimidad.
Pueden leer el menú a la perfección, pero nunca se han sentado a comer con el Chef.
LA ADVERTENCIA MÁS ATERRADORA DE YESHÚA
Esto explica una de las advertencias más duras y aterradoras que dio Yeshúa (Jesús) en el Sermón del Monte (Mateo 7:22-23):
"Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios...? Y entonces les declararé: Nunca os CONOCÍ; apartaos de mí..."
¡Estas personas tenían la teología correcta! ¡Incluso hacían milagros!
Pero Yeshúa les responde con la mentalidad del Yadá: "Teníamos la misma información, hacían cosas en mi nombre, pero nunca tuvimos intimidad. Nunca se desnudaron en mi presencia, nunca entrelazamos nuestras vidas. Son unos extraños para mí".
EL PROBLEMA DE LOS “FANS” ESPIRITUALES
Hoy hemos convertido el cristianismo en un club de fans.
Un fan es alguien que grita desde la tribuna, que se sabe todas las canciones del artista y que compra sus libros. Pero el artista no tiene idea de quién es ese fan, ni lo invitaría a cenar a su casa.
Dios no bajó a la tierra para conseguir seguidores que le aplaudan desde lejos.
Él rasgó el velo del Templo para invitarte al Lugar Santísimo. Para tener Yadá.
ÚLTIMO LLAMADO
Si hoy sientes que tu fe es seca, monótona y que la Biblia te parece un libro de reglas aburrido, quizás es porque te quedaste en la etapa griega de la información.
El sistema te dice que para agradar a Dios tienes que estudiar más para no perder los debates.
Pero el Padre te dice: "Cierra los libros de vez en cuando, apaga los sermones de internet, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ven a estar conmigo".
Deja de coleccionar datos sobre Dios.