Hoy celebramos al Señor como cada domingo, solo El merece toda gloria y honra y alabanza y admiración. ¡Pero lo hacemos en este día especial junto a nuestras madres! Lo que lo hace un momento muy apero. Y conversamos sobre ponernos en las manos de Dios, escucharlo atentamente, para cambiar nuestro entorno, para dejar una marca en donde estamos, y veremos como eso puede afectar positivamente el futuro nuestro, de nuestras familias, de nuestros amigos, nuestro trabajo, incluso nuestra ciudad.
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