Un día me harté.
No por sabio, ni por maduro…
por cansancio mental.
Aquí te cuento cómo fue dejar las redes, lo que nadie te dice, lo que descubrí cuando el ruido se apagó y por qué a veces lo que más necesitamos es silencio, no motivación.
Si también estás cansado de fingir en internet… bienvenido al club de los desocupados.