La tetera con su chiflido anunciaba el agua hirviendo. El café y el azúcar aguardaban el ser mezclados en aquella legendaria taza de Star Wars. Jonathan miraba absorto el retrato de su fallecida madre. La extrañaba, como se extraña a lo invaluable. Tenía casi 30 días que su abuela había partido. Las ausencias lo acompañaban día con día, pero siempre le dolía una de tantas, la que seguía con vida, pero no estaba con él.
Se dispuso a ir a la cocina, tomar la tetera y vertir el agua hirviendo. El olor a café inundaba a la cocina. Tomó una cuchara para mezclar su elixir, el mismo que siempre le regresaba la sonrisa al rostro.
Tomó un sorbo, y sonrió. Al fondo sonaba sex on fire de king of lion. Jonathan dejó la taza sobre su mesa de centro y contestó la llamada. ¿Bueno?
4 años, una fiesta, un vestido de Rapunzel con todo y peluca, brillos por donde quiera que caminaba su princesa. Risas, ¿quién eres? Jonathan, papá, papi. 5 años, riendo, corriendo. 6 años, de paseo, jugando, a las muñecas, la joyería de su abuela, la tiendita ¿Qué se le ofrece? Un baño con burbujas con shampoo princesita Sofía. 7 años, navidades, reyes, cumpleaños, abrazos, besos ¡mi papi es el mejor del mundo!
8 años, la extrañaba como nunca, su mayor ausencia.
¿Qué? ¿Cómo? ¿Cuándo? La voz al otro lado de la llamada, contestaba con largos silencios. Jonathan no podía creer lo que escuchaba. Su princesa se había ido, para siempre, sin forma alguna de tenerle.
Al otro lado las preguntas se contestaban:
Una caída, trauma cráneo-encefálico y su cuerpo en aquella alberca flotaba sin vida.
¿Por qué hasta ahora me avisas? Preguntó Jonathan.
La voz del otro lado guardó silencio. JC Sánchez
---
Send in a voice message: https://anchor.fm/kristoff-salmaz/message