Escuchar este relato ha sido como sumergirse en una novela narrada con una intensidad palpable. Cada palabra, cada acento puesto con precisión, tejía una atmósfera que iba más allá de los hechos conocidos. No fue una biografía fría; fue sentir la soledad de Diana en los pasillos del palacio, su angustia y su búsqueda desesperada de afecto. La narración, desprovista de títulos o pausas, me envolvió en un torrente continuo de emoción. Más que aprender sobre su historia, sentí que la acompañaba en su trágica y luminosa vida, dejándome una profunda sensación de melancolía.