Este relato recrea la fatídica noche de mil ochocientos setenta y nueve en Berzocana, donde la codicia transformó a cuatro vecinos en verdugos despiadados. Armados con hachas y sin piedad, Antonio Sánchez y sus cómplices invadieron el hogar de Fulgencio Díez tras engañar a su hijo pequeño para franquear la entrada. La búsqueda de un supuesto tesoro derivó en una carnicería que acabó con la vida de los padres y sus cinco hijos. Es una crónica visceral sobre la barbarie humana, la pérdida de la inocencia y una tragedia que marcó para siempre la memoria de la España negra y profunda.