En mil novecientos noventa y tres, las aguas del Ebro en Mequinenza se tiñeron de tragedia. Werner Mittermeier, un guía de pesca alemán que llegó buscando el paraíso del siluro, terminó atrapado en una espiral de deudas y rencores con sus tres socios. La tensión económica y la desesperación detonaron una noche fatídica en la que Werner asesinó a tiros a sus compañeros. Condenado a ochenta y ocho años de prisión, su historia narra el descenso a los infiernos de un hombre que, soñando con la libertad del río, acabó encerrado de por vida en la oscuridad de su propia locura.