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La Guerra de Irak (2003-2011): Breve explicación
La Guerra de Irak fue un conflicto armado que comenzó el 20 de marzo de 2003, cuando una coalición internacional liderada por Estados Unidos y el Reino Unido invadió Irak con el objetivo declarado de desarmar al régimen de Saddam Hussein, eliminar supuestas armas de destrucción masiva y poner fin a su apoyo al terrorismo. Sin embargo, dichas armas nunca fueron encontradas, lo que generó una gran polémica a nivel internacional.
El régimen de Saddam cayó rápidamente; Bagdad fue tomada en pocas semanas y el dictador fue capturado en diciembre de 2003. No obstante, la caída del gobierno no trajo estabilidad. La ocupación estadounidense desmanteló el ejército iraquí y excluyó a antiguos funcionarios del partido Baaz, dejando un enorme vacío de poder. Esto provocó el surgimiento de múltiples grupos insurgentes, milicias sectarias y una guerra civil encubierta entre chiíes y suníes.
Entre 2004 y 2007, Irak vivió uno de los periodos más sangrientos de su historia reciente. La insurgencia creció, Al Qaeda en Irak tomó fuerza y las tensiones sectarias se intensificaron. En 2007, Estados Unidos aumentó temporalmente su presencia militar con la estrategia del “surge”, lo que redujo momentáneamente la violencia.
La retirada oficial de las tropas estadounidenses se completó en diciembre de 2011. Para entonces, Irak había sufrido más de 200.000 muertes, millones de desplazados y una profunda desestabilización. La guerra dejó al país debilitado y abrió el camino para la aparición del Estado Islámico (ISIS) en los años siguientes.
En resumen, la Guerra de Irak tuvo consecuencias devastadoras, tanto para el pueblo iraquí como para la credibilidad internacional de Estados Unidos. Fue un conflicto marcado por intereses geopolíticos, errores estratégicos y un legado de caos e inestabilidad.
By Agustin Sancho CuberoLa Guerra de Irak (2003-2011): Breve explicación
La Guerra de Irak fue un conflicto armado que comenzó el 20 de marzo de 2003, cuando una coalición internacional liderada por Estados Unidos y el Reino Unido invadió Irak con el objetivo declarado de desarmar al régimen de Saddam Hussein, eliminar supuestas armas de destrucción masiva y poner fin a su apoyo al terrorismo. Sin embargo, dichas armas nunca fueron encontradas, lo que generó una gran polémica a nivel internacional.
El régimen de Saddam cayó rápidamente; Bagdad fue tomada en pocas semanas y el dictador fue capturado en diciembre de 2003. No obstante, la caída del gobierno no trajo estabilidad. La ocupación estadounidense desmanteló el ejército iraquí y excluyó a antiguos funcionarios del partido Baaz, dejando un enorme vacío de poder. Esto provocó el surgimiento de múltiples grupos insurgentes, milicias sectarias y una guerra civil encubierta entre chiíes y suníes.
Entre 2004 y 2007, Irak vivió uno de los periodos más sangrientos de su historia reciente. La insurgencia creció, Al Qaeda en Irak tomó fuerza y las tensiones sectarias se intensificaron. En 2007, Estados Unidos aumentó temporalmente su presencia militar con la estrategia del “surge”, lo que redujo momentáneamente la violencia.
La retirada oficial de las tropas estadounidenses se completó en diciembre de 2011. Para entonces, Irak había sufrido más de 200.000 muertes, millones de desplazados y una profunda desestabilización. La guerra dejó al país debilitado y abrió el camino para la aparición del Estado Islámico (ISIS) en los años siguientes.
En resumen, la Guerra de Irak tuvo consecuencias devastadoras, tanto para el pueblo iraquí como para la credibilidad internacional de Estados Unidos. Fue un conflicto marcado por intereses geopolíticos, errores estratégicos y un legado de caos e inestabilidad.