Este relato novelado ofrece una visión melancólica y profundamente humana de los últimos meses antes del fin del mundo. Lejos de la acción caótica, la historia se centra en Elara, una archivista que encuentra sentido en preservar el pasado mientras una "Mancha" cósmica se acerca inexorablemente. La narrativa contrasta su persistencia silenciosa con el hedonismo terminal de su hermano, Leo. Es una meditación literaria sobre la memoria, la futilidad y la búsqueda de belleza en lo efímero. Con una prosa evocadora, la historia captura la quietud aterradora del apocalipsis inminente, encontrando su clímax no en la destrucción, sino en un último acto de conexión humana.