En dos mil siete, Svetlana Orlova, una joven rusa afincada en Alicante, decidió poner fin a la relación con su expareja, Ricardo Antonio, tras obtener una orden judicial de alejamiento. Días después, el agresor recurrió a un programa de televisión para forzar una reconciliación pública, llevándola engañada al plató. Svetlana rechazó con firmeza y dignidad la propuesta ante millones de espectadores. Apenas cinco días más tarde, Ricardo la asesinó en el portal de su casa. La tragedia conmocionó a España, desatando un intenso debate sobre la responsabilidad ética de los medios y la protección efectiva a las víctimas de violencia.