Manuel Tejada, nacido en la Jaén rural, descubrió desde niño su profunda vocación actoral. Viajó a Madrid, donde se formó arduamente en el teatro de repertorio, dominando los clásicos y forjando una voz inconfundible. Su consagración llegó con la televisión, brillando en Estudio uno y alcanzando fama nacional con su magistral interpretación de Tono en Cañas y barro. En los ochenta, se volvió un icono entrañable como el padre de Verano azul. Tras una vida consagrada al arte, combinando cine y teatro con enorme prestigio, falleció en Benidorm en dos mil diecinueve, dejando un legado verdaderamente inolvidable en nuestro país.