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Entre 2024 y 2025, hice parte de un pequeño experimento habitacional y social llamado Tulpa, en el barrio Palermo en Bogotá. Ahí, tengo un apartamento con una terraza que mira hacia los cerros, en el mismo piso donde vive mi mejor amigo, Simón Fique. Junto a nuestros otros dos vecinos, David Moreno y Juan Pablo Pardo y su estudio Ensamble, diseñaron y supervisaron la construcción de ese hermoso edificio. Por las noches, iba al apartamento de Simón a tomar cerveza y ver televisión chatarra. El edificio tenía incluso un grupo musical, a quienes escuchaba practicar su repertorio de música andina los Jueves por la tarde. El dia de mi cumpleaños, mis vecinos conocieron a mis amigos cuando nos reunimos en la terraza para un asado.
En las ciudades en que vivimos, es difícil considerar una aproximación a la Vivienda diferente a la de su aprovechamiento como mercancía, cuyo valor, diseño y distribución está determinada por el mercado. Nuestra aproximación a la Vivienda social – en el caso colombiano pero también aplicable a muchos otros países – consiste en ofrecer subsidios a la compra de vivienda.
Pero otro mundo es posible! El experimento de Tulpa está inspirado, en algunos aspectos, en uno aún más ambicioso, el del cooperativismo Uruguayo. Allí, desde 1968, se ha desarrollado modelo diferente de construir y habitar en comunidad. Actualmente, más de 120,000 personas viven en cooperativas – la mayoría de bajos recursos y clase media, y muchos de ellos participaron en la misma construcción no solo de sus viviendas, sino también de sus comunidades.
Para aprender más, Simón – si, mi Vecino – y yo hablamos con Lucía Anzalone, arquitecta que ha investigado el cooperativismo de Vivienda en Uruguay, y que además presta asistencia técnica en la Federación Uruguaya de Cooperativas de Vivienda por Ayuda Mutua (FUCVAM).. Lucía es doctoranda en Arquitectura (FADU-Universidad de la República), y es Profesora Adjunta en el Centro de Vivienda y Hábitat y en el Instituto de Tecnología de FADU.
By Latin American Cities Working GroupEntre 2024 y 2025, hice parte de un pequeño experimento habitacional y social llamado Tulpa, en el barrio Palermo en Bogotá. Ahí, tengo un apartamento con una terraza que mira hacia los cerros, en el mismo piso donde vive mi mejor amigo, Simón Fique. Junto a nuestros otros dos vecinos, David Moreno y Juan Pablo Pardo y su estudio Ensamble, diseñaron y supervisaron la construcción de ese hermoso edificio. Por las noches, iba al apartamento de Simón a tomar cerveza y ver televisión chatarra. El edificio tenía incluso un grupo musical, a quienes escuchaba practicar su repertorio de música andina los Jueves por la tarde. El dia de mi cumpleaños, mis vecinos conocieron a mis amigos cuando nos reunimos en la terraza para un asado.
En las ciudades en que vivimos, es difícil considerar una aproximación a la Vivienda diferente a la de su aprovechamiento como mercancía, cuyo valor, diseño y distribución está determinada por el mercado. Nuestra aproximación a la Vivienda social – en el caso colombiano pero también aplicable a muchos otros países – consiste en ofrecer subsidios a la compra de vivienda.
Pero otro mundo es posible! El experimento de Tulpa está inspirado, en algunos aspectos, en uno aún más ambicioso, el del cooperativismo Uruguayo. Allí, desde 1968, se ha desarrollado modelo diferente de construir y habitar en comunidad. Actualmente, más de 120,000 personas viven en cooperativas – la mayoría de bajos recursos y clase media, y muchos de ellos participaron en la misma construcción no solo de sus viviendas, sino también de sus comunidades.
Para aprender más, Simón – si, mi Vecino – y yo hablamos con Lucía Anzalone, arquitecta que ha investigado el cooperativismo de Vivienda en Uruguay, y que además presta asistencia técnica en la Federación Uruguaya de Cooperativas de Vivienda por Ayuda Mutua (FUCVAM).. Lucía es doctoranda en Arquitectura (FADU-Universidad de la República), y es Profesora Adjunta en el Centro de Vivienda y Hábitat y en el Instituto de Tecnología de FADU.