
Sign up to save your podcasts
Or


En la Biblia se menciona la historia acerca de una mujer ejemplar conforme al corazón de Dios, llamada Débora. Una mujer a la que Dios llamó para ser libertadora de su pueblo de Israel cuando atravesaba tiempos de crisis y aflicción.
Aquellos tiempos representan lo que vivimos muchos de nosotros actualmente: todos pasamos por momentos difíciles, de retos, pero no es bueno abrazar y acostumbrase al sufrimiento todo el tiempo, y lamentablemente muchas personas viven así.
Una cosa es pasar por tiempos difíciles, y otra muy distinta es acostumbrarse a una rutina de dolor. Hemos normalizado nuestra vida en el dolor, en la soledad y en la escasez. Para eso Dios levanta personas para que sean la luz que alumbre el camino a otros, a familias y naciones enteras. Pero antes de que Dios restaure a una nación, restaurará el corazón de un individuo. Dios no busca perfección, busca un corazón que anhele hacer un cambio para su bien y el de los demás, porque Dios no nos a dado un espíritu de temor, sino de amor y dominio propio.
Aquella persona que se esfuerza y se levanta no solamente cambia el destino de su familia, sino de toda su descendencia. Una mujer con el corazón de Dios, no solamente amamanta bebés, sino procrea y cría almas ajenas.
Una mujer ejemplar necesita a Dios en su corazón. No solamente necesitamos a mujeres valientes, sino también hombres dispuestos a darlo todo por sus hijos, guiando a sus esposas de la mano de Dios. El corazón de una madre es desearle lo mejor a sus hijos, y Cristo debe ser parte importante en su vida. Lo más importante es que Cristo este en el corazón de una persona.
By Iglesia El CaminoEn la Biblia se menciona la historia acerca de una mujer ejemplar conforme al corazón de Dios, llamada Débora. Una mujer a la que Dios llamó para ser libertadora de su pueblo de Israel cuando atravesaba tiempos de crisis y aflicción.
Aquellos tiempos representan lo que vivimos muchos de nosotros actualmente: todos pasamos por momentos difíciles, de retos, pero no es bueno abrazar y acostumbrase al sufrimiento todo el tiempo, y lamentablemente muchas personas viven así.
Una cosa es pasar por tiempos difíciles, y otra muy distinta es acostumbrarse a una rutina de dolor. Hemos normalizado nuestra vida en el dolor, en la soledad y en la escasez. Para eso Dios levanta personas para que sean la luz que alumbre el camino a otros, a familias y naciones enteras. Pero antes de que Dios restaure a una nación, restaurará el corazón de un individuo. Dios no busca perfección, busca un corazón que anhele hacer un cambio para su bien y el de los demás, porque Dios no nos a dado un espíritu de temor, sino de amor y dominio propio.
Aquella persona que se esfuerza y se levanta no solamente cambia el destino de su familia, sino de toda su descendencia. Una mujer con el corazón de Dios, no solamente amamanta bebés, sino procrea y cría almas ajenas.
Una mujer ejemplar necesita a Dios en su corazón. No solamente necesitamos a mujeres valientes, sino también hombres dispuestos a darlo todo por sus hijos, guiando a sus esposas de la mano de Dios. El corazón de una madre es desearle lo mejor a sus hijos, y Cristo debe ser parte importante en su vida. Lo más importante es que Cristo este en el corazón de una persona.