La presión de la prensa empieza a dar frutos y nuevas pistas reconstruyen el viaje de Cecilia tras el crimen. Desde la misteriosa parada en la estación del Mediodía hasta su viaje en tren, su rastro se mezcla con rumores, cartas de amor y falsas pistas que despistan a la policía.
La investigación se traslada a Irún y a Barcelona, donde la doncella se convierte en la protagonista de una caza a contrarreloj. Nuevos personajes aparecen en escena, aprovechándose de la fugitiva y llevándola por un recorrido cada vez más peligroso.
Cuando por fin se publica su retrato en los periódicos, toda España conoce su cara. Pero el cerco sigue abierto: la policía cree que ha cruzado la frontera y que podría estar a punto de escapar definitivamente.