En este epílogo regresamos a la sombra del crimen de la calle Fuencarral para cerrar las últimas incógnitas.
Seguimos el rastro de personajes secundarios —Garreta, Iglesias, Eulalia, la criada Rosa, Henri o la misteriosa “inglesita”— y desvelamos secretos domésticos de Pascual Pastor que nunca debieron salir de su casa.
También reconstruimos la campaña mediática que transformó a Cecilia Aznar, primero en asesina repudiada y después en mártir popular, hasta lograr el indulto que la libró del garrote.
El capítulo culmina con su fuga de la prisión de Alcalá en 1916: una escapada tan torpe como novelesca, entre risas, llaves forzadas con una cuchara y muros escalados con sábanas.
Un cierre necesario para comprender cómo terminó la historia de la doncella más famosa —y escurridiza— de la España de principios de siglo.