La Policía detuvo a un sospechoso por la muerte a puñaladas en 2009 del hostelero Juan Carlos Roces, en Gijón. Fue juzgado y condenado a 18 años de cárcel. La sentencia fue luego anulada por vulneración de la presunción de inocencia. El Estado ha tenido que indemnizarle por los tres años que pasó en prisión provisional