El segundo partido de la era moderna de la selección de Euskadi, se jugó en Atotxa. El debut del combinado se produjo en San Mamés en el verano de 1979, y para la segunda cita el escenario fue Donostia, con Bulgaria como rival y con una selección que tuvo una muy elevada representación txuri urdin. Euskadi ganó por 4-0 y el día fue una fiesta reivindicativa, social y deportiva.