Ir a trabajar en Madrid a veces parece más una expedición que un trayecto. Entre trenes, bicis, atascos y horarios que parecen sugerencias más que horarios… al final te plantas en el trabajo después de una pequeña aventura diaria.
Eso sí, el tren también tiene sus momentos buenos. Cuando atraviesa El Pardo y ves ciervos corriendo por el campo durante unos segundos casi se te olvida que vas a trabajar. Lástima que eso la gente que va en coche se lo pierda… ellos están mirando el coche de delante.
En el nuevo capítulo del podcast hablo de todo esto: del deporte nacional de ir a trabajar, de los trenes que pasan cada media hora, de Pitis y de cómo una jornada de ocho horas puede convertirse fácilmente en doce solo por el transporte.