En este episodio reflexiono sobre cómo el descanso no es sinónimo de flojera, sino un acto consciente de autocuidado y responsabilidad. Hablo sobre la importancia de poner límites, desconectarse sin culpa y entender que pausar también es parte del progreso. Descansar no es rendirse; es una forma de resistir, de recargar y de volver con más claridad y fuerza. Porque sí: el descanso también es disciplina.