Para enfrentarte con la persona que realmente eres, debes cruzar por el desierto, en tu soledad, en el silencio, y el Desierto te revelará tu verdadero “Yo”. Importante será que el Espíritu Santo te acompañe en esta travesía de encuentro, revelación y sanción interior, para que, a su vez, el Desierto saque lo mejor de ti.