La Biblia dice que cuando pasas por una temporada de pérdida, la primera cosa que necesitas hacer es liberar tu dolor. La tragedia siempre produce emociones fuertes como enojo, temor, depresión, preocupación y, a veces, culpa. Estos sentimientos pueden atemorizarnos y no siempre sabemos qué hacer con ellos. Si no lidiamos con ellos ahora, nos tomará mucho más tiempo recuperarnos. Libera tu dolor primero para que Dios pueda comenzar a sanar tu corazón.