Todos necesitamos personas que no nos juzguen cuando ya no podemos caminar solos.
Amigos que cargan, empujan, insisten y no sueltan hasta vernos delante de Jesús.
La fe que sana muchas veces no es individual, es compartida.
Dios usa relaciones correctas para sostenernos en los momentos más frágiles.
Reto del día: Agradece a Dios por tus camilleros y sé hoy camillero para alguien más.