El problema no es que lleguen oportunidades malas. El problema es que muchas de las oportunidades que llegan son buenas — solo que no son las correctas para ti en este momento. Y distinguir eso, antes de comprometerte, es lo que más protege tu dirección.
Existe un criterio que el emprendedor y escritor Derek Sivers articuló de una forma que nunca he olvidado: si no es un sí rotundo, es un no. No un "suena interesante, veamos". No un "podría funcionar, déjame pensarlo". Si al escuchar algo no hay una respuesta clara de entusiasmo y convicción, la respuesta correcta es no.