El Imperio Almorávide tuvo su origen a mediados del siglo XI en el seno de las tribus bereberes del Sáhara occidental, en el actual territorio de Mauritania y Marruecos. Comenzó como un movimiento de purificación religiosa pero pronto se transformó en una fuerza militar expansiva bajo el liderazgo de Yusuf ibn Tashfin. Este imperio logró articular por primera vez un espacio transcontinental que conectaba las rutas comerciales del África subsahariana con el Mediterráneo, estableciendo su capital en una ciudad que el mismo Yusuf fundó en 1062: Marrakech.