Todo un continente paralizado, a la expectativa, con ansias, pero con incertidumbre. Buenos Aires, el epicentro de los acontecimientos. Desde hacía semanas todo se veía como una historia inventada: un guion armado de la manera más ficticia e impensable, pero incluso así hubo hechos que nadie esperaba, que se salían del libreto, que alargaban la trama de una historia inverosímil, pero real. La final a la que todos llamaron de película, terminó siendo de suspenso, de horror, de tragedia y de gloria.