Existe un aforismo muy español, y quizás muy universal amigos y amigas internautas y oyentes de nuestras "Letras Encadenadas" sobre que la verdad duele. Realmente es así. Pienso que no existe ningún ser humano que no le agrade sobremanera que no le digan esa palabra tan maravillosa y a la vez tan dura y concluyente: "la verdad", y que quien la pronuncia sea sincero. Pero resulta que esta no nos es grata cuándo por ejemplo nos dicen algún comportamiento inadecuado que hemos tenido de cara a los demás o por el contrario cuando recibimos una muy mala noticia, que anhelantemente esperábamos fuera muy buena. La verdad por un lado puede ser buena, porque define nítidamente la realidad de la existencia cotidiana y mala, pues nos puede causar un daño muy grande en nuestro vivir. Por otra parte, existen las medias verdades, que son la peor de las mentiras. Yo diría las más espeluznantes. No hay peor cosa que -como se dice coloquialmente "te dejen a medias". ¡Vamos, que no sean del todo claros! Dicen que las personas sensibles son las más proclives a derrumbarse cuando esa misma realidad se la transmiten con toda su crudeza y veracidad. Por el contario hay personas con menos sensibilidad que la encajan bastante bien. Esto no es-como todo en la vida- muy taxativo, pues les pongo el ejemplo de quien está comunicando esto, es decir yo. Me considero una persona sensible, pero para nada blanda sino todo lo contrario. Ese dolor que irradia la sinceridad le asimilo bastante bien debido a esa fortaleza y por ende entereza mental que he demostrado en situaciones muy, muy duras que me han acaecido en diferentes momentos de mi vida. Esa dureza apenas me ha causado rasguños en mi corazón. Los dolores, las heridas de la certeza no está en relación con que una persona sea o no sensible sino de lo granítico que tengamos nuestro cerebro a la hora de absorberla con tranquilidad y por ende quietud. Existe una fenomenal y excelente escritora que por su profesión-obviamente permítanme que no se la diga- que sabe bastante sobre esta introducción mía que les acabo de exponer, y que nos sirve para adentrarnos en lo que PAULA RUIZ JIMÉNEZ ha creado, construido y pergeñado: "EL DOLOR DE LA VERDAD", que ha editado y publicado la fabulosa KIRVI ediciones. "EL DOLOR DE LA VERDAD" es una magnífica y hermosa novela negra cuya sinopsis es la relación interpersonal entre dos personas. Esta atraviesa una serie de situaciones dramáticas, alegres, enigmáticas, inexplicable a primera vista... Es un muy nítido reflejo de lo que es la existencia cotidiana de la gente. Por eso es una narración enormemente realista. Recreada en atractivos y singulares escenarios de España, Francia e Italia. Debemos decir que una de las señas de identidad más nítidas de "EL DOLOR DE LA VERDAD", es su intriga que está siempre presente en cada uno de sus quince capítulos que la componen. Vemos al navegar por las aguas-unas veces plácida y otras revueltas- de sus páginas esa diferencia de caracteres entre Elena y Alex, que son los principales personajes de la trama. Unos jóvenes muy diferentes en cuanto a formas de ser y de ver la vida. Elena más directa, más nítida, inocente, sincera. Alex es lo contrario. Además, tiene un pasado muy oscuro y con rasgos machistas muy acentuados. Sobre ellos van girando los otros personajes que aparecen: Isabel, Natalia, Miguel, Ethan, el padre de Isabel... Al "DOLOR DE LA VERDAD" le podemos considerar como una narración plenamente coral. Dentro de ese dramatismo, de esa crudeza y esa relación un tanto tormentosa hay momentos agradables y amorosos entre Elena y Alex. También al margen de ella existen dulces y tiernos con el bebé producto de la segunda relación del padre de Elena. Yo les aseguro que "EL DOLOR DE LA VERDAD" les va a mantener entregados, expectantes desde que, por ejemplo, Elena llega a la estación de ferrocarril de Atocha en Madrid para cursar sus estudios de medicina y poco a poco ella... Quisiera darles una serie de pistas, pero no debo. La lectura les va a encantar, porque utiliza un léxico muy atrayente, ameno y entendible. No van a tener ningún problema en asimilarla. Por otra parte, verán que el comportamiento de los diferentes personajes es muy netamente semejante al que podría haber en otras personas, es decir ellos son muy reales; que esconden cosas que a lo mejor les harán exclamar "¡Jolines con Elena!" "¡Lo creído que se lo tiene Alex!". El ritmo es vibrante y ágil. Los diálogos muy fluidos y coherentes reflejan un talentoso virtuosismo al elaborarlos. En cuanto al estilo éste le podemos definir con que apenas se distingue la delgada línea que separa la ficción de la realidad. Esto es otra de sus virtudes. "EL DOLOR DE LA VERDAD" es una narración muy creíble, nada impostada, muy sincera. En ella está reflejada fehacientemente que la verdad... Yo se la recomiendo enteramente, porque aparte de entretenerse apreciaran claramente que la verdad es... algo demasiado complejo y a lo mejor ambiguo. Depende de cómo la miremos a los ojos, pero que en ocasiones hace bastante, bastante pupa. También es una novela muy abierta no a una única interpretación sino a varias. Además, no es para nada lineal. Seguro que coincidirán conmigo en que "EL DOLOR DE LA VERDAD" tiene un muy preclaro lugar- en uno de los estantes repletos de esplendor- de la biblioteca radiofónico-sonora en por supuesto "Letras Encadenadas"