“La paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.” (Romanos 6:23).
El creyente renacido tiene el Espíritu de Cristo, y por lo tanto ha “pasado de muerte a vida” (1 Juan 3:14). “Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida.” (1 Juan 5:11, 12). Pero además, Dios ha prometido dar vida eterna también a nuestros cuerpos mortales cuando Jesucristo venga en el día final.