Los mercados financieros manejan multitud de indicadores para tratar de discernir cuál será su próximo movimiento. En las
últimas semanas se acumulan los indicios de complacencia en la renta variable, aunque algunos son contradictorios, y todavía están lejos de niveles que auguren una pronta corrección. La volatilidad implícita de las opciones sobre el S&P 500, el VIX, acaba de situarse por debajo del 15% por primera vez
desde la pandemia. Esto está llevando a muchos inversores, sobre todo a los fondos de gestión cuantitativa, a aumentar sus posiciones. Sin embargo, el flujo neto a la renta variable lleva siendo insignificante desde hace dos años.