EEUU ha dado el primer paso para desescalar el conflicto en Oriente Medio, dando un respiro a los mercados. Pero incluso en el escenario más benigno, la prolongada disrupción del suministro de hidrocarburos y los daños a algunas infraestructuras energéticas implican que se tardará meses en recomponer los inventarios, en que sus precios retornen a los niveles anteriores y en que se disipen los impactos económicos. Como además no ha llegado a producirse una capitulación de los inversores, es probable que el rebote bursátil sea mucho menos vigoroso que el de hace casi un año, así que es más clara la oportunidad de reequilibrar sectorial y geográficamente la renta variable que la de subir ya su peso.