Los inversores europeos siguen teniendo, en general, un sesgo demasiado doméstico, cuando la mayor revolución tecnológica de la historia está liderada por EEUU y Asia. Sus bolsas pesan cada vez más en los índices mundiales, sus beneficios tienen mayor crecimiento estructural y las valoraciones han vuelto a niveles confortables. Por lo tanto, si se produjera una corrección este verano, habría que aprovecharla no solo para añadir posiciones en renta variable, sino sobre todo para equilibrar los sesgos geográficos y sectoriales.