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La bifurcación en forma de “K” que caracteriza a los sectores económicos y los segmentos de la sociedad en los últimos tiempos también se está produciendo recientemente en las bolsas, en función del impacto de la crisis energética y de la exposición a la disrupción de la IA. Esto no solo puede prolongar el mejor comportamiento relativo de EEUU y de Asia Emergente, sino que supondría un gran riesgo para Europa e India en un escenario más adverso.
El sector financiero global se ha quedado rezagado en los últimos meses por los temores a que las disrupciones de la Inteligencia Artificial les afecten por los problemas que crea en el segmento de deuda privada y por una merma de los márgenes e ingresos al desarrollarse los agentes de IA. Ambos parecen exagerados, y con unas valoraciones que se han moderado y unos beneficios que continuarán creciendo, ha surgido una oportunidad para reforzar la exposición al sector, también en EEUU.
El conflicto en Oriente Medio impacta más en los mercados financieros por los canales de los tipos de interés que por el coste de la energía. Las curvas de rentabilidad de la deuda se han elevado al descontarse ahora unas políticas monetarias más restrictivas de lo esperado en febrero, lo que no solo ha mermado los retornos de la renta fija, sino que lastra la recuperación de las bolsas. Serán los bancos centrales los que dicten el veredicto en sus reuniones de abril y junio sobre si lo consideran un shock temporal o si deben actuar para contener unas presiones inflacionistas más persistentes.
El conflicto en Oriente Medio está provocando que se eleven las previsiones de inflación y se rebajen las de crecimiento económico, pero por el momento no está haciendo mella en las proyecciones de beneficios empresariales. El consenso sigue anticipando que aumentarán más del 15% tanto este año como el que viene, un escenario factible si se evita una crisis energética prolongada y que no se derrumbaría en uno más adverso gracias al impulso de las tecnológicas. Con los índices de resultados escalando, la corrección bursátil está abaratando notablemente las valoraciones. El potencial alcista vuelve a ser atractivo, y hay que estar preparados para actuar en cuanto haya más visibilidad.
EEUU ha dado el primer paso para desescalar el conflicto en Oriente Medio, dando un respiro a los mercados. Pero incluso en el escenario más benigno, la prolongada disrupción del suministro de hidrocarburos y los daños a algunas infraestructuras energéticas implican que se tardará meses en recomponer los inventarios, en que sus precios retornen a los niveles anteriores y en que se disipen los impactos económicos. Como además no ha llegado a producirse una capitulación de los inversores, es probable que el rebote bursátil sea mucho menos vigoroso que el de hace casi un año, así que es más clara la oportunidad de reequilibrar sectorial y geográficamente la renta variable que la de subir ya su peso.
India es con diferencia la gran economía con mayor potencial de crecimiento a largo plazo, pero también el mejor ejemplo de país amenazado tanto por una posible crisis energética si no se reanuda pronto el tránsito por el estrecho de Ormuz como por la disrupción de la Inteligencia Artificial. Como además partía de valoraciones muy exigentes y los beneficios han decepcionado, su bolsa es la que más cae en los últimos meses. Aun así, sigue siendo preferible una exposición transversal al conjunto de Asia Emergente que una específica por ese mercado.
La reacción de los precios de la energía a la interrupción del tránsito de hidrocarburos a través del Estrecho de Ormuz es el mejor ejemplo del concepto económico de los efectos no lineales. Su encarecimiento se acelera conforme pasan los días y van surgiendo factores amplificadores, lo que hace probable que la desescalada de los precios vaya a ser más lenta y parcial que la subida, incluso si las acciones militares cesaran pronto. Esto aconseja no precipitarse comprando en la caída, pero sin perder la perspectiva de unos fundamentales sólidos que creemos que prolongarán la tendencia alcista en las bolsas este año.
Con toda la atención de los mercados puesta en los acontecimientos en Oriente Medio y en el debate sobre los ganadores y perdedores con la IA, puede que hayan pasado desapercibidas algunas dinámicas relevantes en China, que sigue consolidando su liderazgo tecnológico y dando pasos para convertir el yuan en una moneda de referencia global.
Siempre hemos defendido que la oportunidad está en el ecosistema de la tecnología de cadenas de datos y no en las criptomonedas. El reciente declive del Bitcoin no es ni mucho menos el preludio de la madurez de esta disrupción, sino un cambio de etapa para que vayan cobrando mucho más protagonismo las divisas digitales estables y la titulización digital de todo tipo de activos, lo que transformará los mercados financieros e inmobiliarios.
La UE ha ajustado su política de emisiones de CO2 en un momento en que la presión política por el encarecimiento de la energía empezaba a erosionar el consenso climático. El resultado es un equilibrio más pragmático entre ambición ambiental y estabilidad presupuestaria, que refuerza la tendencia estructural de abaratamiento de la electricidad. Esto ha causado una corrección del sector eléctrico, pero apenas merma la tesis de inversión apoyada en un crecimiento sólido y predecible.
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