Kintsugi es una antigua técnica de origen japonés que consiste en reparar las fracturas de una cerámica con barniz o resina espolvoreada con oro, o usar oro o plata líquida para restaurarla, aportando belleza a sus cicatrices. Soldar los fragmentos, da a la pieza final un valor único por su singularidad, y le aporta valor por las vetas del metal precioso escogido.